SHAME (Steve McQueen, 2011) - ME LLAMAN MULO

martes, 28 de agosto de 2012

SHAME (Steve McQueen, 2011)





AVISO: ESTE POST ES SPOILER.

A mediados de Febrero del presente año se estrenaba Shame, la nueva cinta del director de nombre desafortunado y carismático al mismo tiempo, el Británico  Steve McQueen. Tras el éxito conseguido en 2008 con su ópera prima, Hunger, McQueen repite protagonista (Michael Fassbender) y mantiene el tono crudo y realista que le hizo conocido entonces. Personalmente me resistí a ir a ver este film durante bastante tiempo hasta que la amenaza de su retirada de la cartelera me imbuyó el miedo en los huesos y me empujó a decidirme, decisión de la que me alegro profundamente.





Para aquellos que no hayan leido nada sobre la pelicula, haré un resumen breve y conciso sobre el argumento, y dejaré caer por aquí el trailer para que se pongan en situación..En Shame, se nos presenta a Brandon, un atractivo hombre de treinta y tantos que vive en Manhattan, tiene un trabajo bien pagado, un confortable apartamento en el centro y un carisma envidiable. Sin embargo, es adicto al sexo. Su adicción le lleva a consumir pornografía casi de manera compulsiva, a masturbarse varias veces al día y a buscar encuentros ocasionales y esporádicos con desconocidas en los lugares más inesperados con el fin de satisfacer una adicción que siempre le deja sediento y con ganas de más. Esto no le supone mayor problema gracias a que lleva una vida metódica y ordenada en la que ha conseguido encajar sus vicios y dar salida a sus deseos ocultos, pero ese ritmo calculado y hermético al que se ha acostumbrado se ve roto por la llegada de su hermana, y la necesidad de ésta de pasar unos días en el apartamento de Brandon. Sissy, que así se llama la hermana, es una chica con claros desarreglos emocionales y una preocupante tendencia a la dependencia sentimental, lo que la sitúa en el extremo opuesto del lugar vital en el que se mueve su hermano, por lo que la confrontación es casi inevitable.

                                  


El primer paralelismo que se me ocurre, sin querer entrar en analogías pedantes y gafapastiles, es con el Casanova de Fellini (1976), donde se retrata a Donald Sutherland como una insaciable máquina de seducción cuyos límites siempre están difusos y que se encuentra sumido en un sórdido ciclo de repetición que le impide reinventarse y le convierte en una caricatura que se oxida a pasos agigantados dentro de una Venecia fantasmal. Otra comparación acertada sería con el personaje de American Psycho (Mary Harron, 2000) interpretado por Christian bale, un ejecutivo psicópata adicto al consumo que entiende todo lo que le rodea, personas incluidas, como un medio y no como un fín en si mismos..


La cinta está llena de escenas memorables, como la carrera de Fassbender por las calles de Manhattan en un intento por huir de lo que está sucediendo en su piso, mientras su hermana tiene un encuentro sexual con el jefe del propio Brandon que le hace sentir extremadamente incómodo. Otra escena genial nos sitúa en una cita "normal" entre Brandon y una compañera de trabajo, cuando ambos deciden quedar para una cena informal en un restaurante como cualquier otro. La torpeza de Brandon en este tipo de situaciones es patente y hasta divertida, pero deja claro que se encuentra a miles de años luz de los ritmos y usos de la gente corriente en las interacciones convencionales con el otro sexo. 
Esto se verá reforzado después, cuando ese encuentro se consume en un encuentro improvisado en un hotel y nuestro protagonista no sea capaz de "cumplir", en otro plano secuencia genial y agónico que nos regala McQueen en el que se ve a un impotente (en todos los sentidos) Fassbender que sucumbe a la presión de intentar hacer las cosas bien, o al menos, como los demás. 
La película recurre más a las miradas, los gestos y el ambiente que a los diálogos, algo que está muy de moda hoy en día (véase Drive) y que obviamente funciona,pero que puede llevar a la película a pecar de pretenciosa y perjudicar al ritmo en algún que otro momento haciéndola algo lenta. Por mi parte, yo no eliminaría ni un solo segundo del metraje, pero puedo entender que haya gente que piense asi. 


La pelicula me ha llamado más la atención por la contraposición del protagonista con los demás personajes que por los problemas que éste pueda o no tener. El jefe de Brandon es un joven ejecutivo casado y con dos hijos que no deja escapar oportunidad de intentar ligar con todo lo que se cruza en su camino, algo que incomoda al propio Brandon  (mucho más elegante y discreto en publico) en más de una ocasión. La situación se vuelve obscena cuando finalmente es Sissy, la propia hermana del protagonista quien cae en las garras del jefe de Brandon. La mencionada Sissy es una persona más abierta a una relación sentimental normal y no consigue entender la vida sexual de su hermano, pero es incapaz de darse cuenta de sus múltiples carencias afectivas y de su incapacidad para enfocar una relación de una forma "corriente" y paritaria en vez de como una dependencia obsesiva y enfermiza. 

Es por tanto, la crítica externa al personaje de Fassbender y no lo que éste personaje hace lo que realmente llama la atención. La comparación con las personas "normales" le deja mal parado en apariencia pero lleva inequivocamente a una conclusión: juzgar es injusto y egoista. Si bien Brandon se encuentra recluido en una jaula construida por él mismo, esto no afecta ni daña a aquellos que les rodean, aquellos que le juzgan como un enfermo mientras practican el adulterio y la autodestrucción emocional o el acoso obsesivo. Se coloca a Brandon en el rasero de alguien superficial que solo está interesado en contactos banales y fríos con gente pasajera, pero la escena en la que su hermana canta New York New York (algo larga pero muy hermosa) deja patente que es sin duda un tipo sensible que simplemente, ve la vida de otra forma sin hacer daño a nadie y que odia tener que sentirse avergonzado por ello. 
En algún momento de la película Sissy deja caer una frase oscura pero bastante aclaratoria que reza algo como "no somos malas personas, solo venimos de un mal lugar". Esto no se explica en ningún momento y se deja abierto a interpretaciones pero da pie a pensar que los protagonistas tuvieron una infancia complicada (abusos tal vez?), pero es algo que el director nunca ha querido concretar o ampliar..


Técnicamente, la pelicula es impecable, La fotografía, con azules cenitales fríos como un glaciar y unos verdes enfermizamente saturados, se une al ritmo que impone McQueen y a su adoración por los planos secuencias para crear una atmósfera asfixiante y demoledora que te agarra y no te suelta hasta el último fotograma. La banda sonora, de Harry Escott , es genial..
En cuanto a los actores, Fassbender está increible, siempre en su lugar, transmitiendo sin excesos, mirando sin acosar pero acechando, comedido pero a punto de la explosión física y emocional que finalmente se produce. Se han criticado las múltiples escenas de sexo del film, que si bien son necesarias para ponernos en situación, pueden pecar de excesivamente largas en algún momento. Es además (a mi juicio) uno de los actores que mejor está llevando su carrera actualmente, alternando papeles de indudable valor artístico con acertadas elecciones comerciales. En X-Men origins interpretó a un Magneto que nada tiene que envidiar al de Ian Mckellen, y en Hunger, también de Steve McQueen, dio vida a un convincete Bobby Sands, el militante del IRA.

Es Shame una película por tanto complicada, dura, fea, dificil y amarga, pero imprescindible dentro de los estrenos de este año. Totalmente recomendable.

         PUNTUACIÓN EN EL MULÓMETRO:  9.5

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